Pertenezco a la última promoción que dio clase Don Luka. Recuerdo muchas de sus lecciones, pero sobre todo se me quedó grabada una. Teníamos clase en el aula 34 que era muy larga porque ocupaba todo el frente del edificio central y tenía dos puertas en los extremos. Entró en clase, y pocos nos dimos cuenta; fue hasta el final de la clase y cerró la otra puerta; volvió al estrado. No quería darnos una lección, quiso hacer un acto de servicio, pero entonces aprendí a valorar los detalles pequeños de la vida cotidiana.
FCom 91

Mercedes Medina Laverón