Después de pasar unos pocos días en Módena, donde está sacada la fotografía que ilustra este artículo, los refugiados del grupo en el que estaba Luka Brajnović, fueron trasladados en camiones a Reggio Nell Emilia, donde les instalaron en unos cuarteles el 11 de junio de 1945.

Allí vivió el 20 de junio una redada de las tropas inglesas, que habían recibido el chivatazo de que algunos refugiados estaban armados.

Desde antes de las cinco de la mañana la policía militar inglesa bloqueó nuestros barracones, de manera que nadie ni por un momento pudo abandonar la estancia. Llevaban a cabo una redada de armamento. esto duró hasta las doce. En las estancias donde estaban los griegos llevaron a cabo un registro a fondo, mientras que a nosotros sólo nos preguntaron sin teníamos armas o no, así que no nos podemos quejar.

En el grupo de Luka no había nada, pero la tensión duró toda la jornada ya que los ingleses anunciaron que si encontraban armas escondidas sería ejecutado el propietario y dos personas más de su grupo, pero si el propietario de un arma se entregaba con ella, podía librarse de la ejecución.  No cuenta cuál fue el resultado del registro en otros barracones. El suyo estaba limpio de todo tipo de armamento.

En el campo de refugiados se cruzaba con civiles que ocuparon cargos en la administración del régimen caído de Croacia que también habían huido y con los que no quería ningún contacto.

Toda esta tragedia tuvo que desencadenarse para que se salvaran aquellos que debían haber sido castigados. Y a nosotros nos quieren convertir en los muebles de honradez e integridad en una masa de podredumbre y miseria. Ese penoso papel que, como a algunos otros me quieren imponer, me humilla y me insulta en la mayor de las medidas.

La mayor preocupación

Pero su mayor preocupación es qué estará pasando con su esposa Ana y su hija Elica.  Se arrepiente de haber hecho caso a sus cuñados y haber emprendido el camino al extranjero, aunque  fuera pensando que iba a ser sólo por unas semanas, hasta que se calmaran los ánimos tras la entrada de los comunistas en Zagreb. Ahora cada vez veía el regreso más difícil y su situación más desesperada.

Mil veces hubiera sido mejor ser fusilado que huir e imponer a Ana tantos sufrimientos del alma y quizá físicos…

Continuamente piensa en ellas

Ayer – escribe el 12 de junio, apenas un mes después de su separación – continuamente me venía a los ojos la imagen de mi pequeña Elica. Y continuamente me preguntaba: ¿está viva?. ¿Qué suerte o más aún qué clase de dolor soporta esa preciosa pequeña criatura de mi querida sufridora, mi mártir, a la que yo cambié el destino de un camino de alegría a un camino de dolor?

Las noticias que llegan a los refugiados desde Zagreb le hacen preocuparse aún más. Les hablan de fusilamientos y ahorcamientos masivos y públicos en la plaza principal de la ciudad. Luka dice que no cree esas noticias mientras no se confirmen, pero se imagina a su mujer, Ana, buscando su nombre entre los proscritos, en medio de todo el caos que sí es cierto que reina en la ciudad. En la fecha en que escribe esta entrada de su diario ni él tenía noticias de ella ni ella sabía si él había logrado huir o estaba preso o muerto. Él no tenía medios de hacerle llegar noticias suyas y ella, en efecto, le buscaba en las listas de detenidos, en las columnas de prisioneros que desfilaban andrajosos por las calles de la ciudad y por las cárceles.

Duras son esas pruebas. – Escribe Luka – Ella, tan noble y buena, que ha vivido sólo para su amor, su hogar y su familia, tiene ahora que soportar el horror del incendio. ¿Tendrá fuerzas para aguantar esos tragos?. Me parece que estoy llegando al zenit de mi mayor tragedia vital. ¿Cómo será el desenlace? Eso sólo Dios lo sabe. Pero si la malicia y el odio de las personas le aplastan con el sufrimiento y destrozan su vida, entonces, que Dios tenga piedad de mi y ponga fin a este tormento.

Mi vida sin Ana sería la desintegración del alma en la tumba del dolor y el sufrimiento.

La foto destacada en color muestra un edificio de Reggio nell’ Emilia. La foto en blanco y negro es del 6 de junio de 1945, en Módena, del archivo familiar. 

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