No quiero dejar pasar estas fechas sin felicitar la Navidad a todos los seguidores de este blog y lo hago con un villancico croata del siglo XIII que a mi padre le gustaba mucho.

Lo cantábamos juntos todas las nochebuenas antes de abrir los regalos que el ángel nos había dejado debajo del árbol, junto al belén, de parte del Niño Jesús.

La habitación estaba iluminada por las velas del árbol y las luces del belén que mi padre había puesto ese mismo día (en Croacia es costumbre adornar la casa la misma nochebuena con lo que se ha ido preparando durante el adviento).

Cada año se las ingeniaba para hacer un belén distinto del anterior con mucha imaginación y mucha habilidad. Nosotros le ayudábamos como podíamos.

Siempre terminaba con la colocación del Niño y de la delicada figura de un ángel vestido de blanco que es una obra maestra de la imaginería belenista y él apreciaba mucho.

Cuando todo estaba dispuesto y todos estábamos reunidos, rezábamos una breve oración y cantábamos antes de encender todas las luces y abrir los regalos.

Era un momento mágico. El olor a abeto, mezclado con el aroma de la suculenta cena que había preparado mi madre, las velas con su luz vacilante, la voz de mi padre cantando.

Voy a traducir el villancico por si os habéis entretenido en escucharlo:

En este tiempo del año

La Paz se manifestó al mundo

con el nacimiento de un Niñito

cuya madre es Virgen

 

Angeles aparecieron

entonaron una canción celestial

Gloria a Dios, cantaban

Y paz a los hombres difundían

 

La Virgen dio a luz a un Hijo

Rompió el poder del diablo

dio al mundo la salvación

y se convirtió en nuestra madre

 

Y nosotros alabamos a Cristo

con los ángeles cantamos

Por su sacrificio

que para nosotros es el comienzo.