No sólo no le olvido. Cada día que pasa su recuerdo está más vivo, tanto por su manera de ejercer la docencia como por su trayectoria vital. Más “DONLUKAS” hacen falta en estos tiempos. Los que fuimos sus alumn@s tuvimos la suerte de empaparnos de su sabiduría y de su humildad. Gloria bendita para él!

Juan Antonio Domingo Ruiz
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