Ayer se cumplió el 60 aniversario del reencuentro de Luka Brajnović con su esposa Ana Tijan y su hija Elica en la estación de Munich, después de doce años de separación a causa de lo que les sucedió al final de la Segunda Guerra Mundial en Croacia, que voy relatando en este blog poco a poco, basándome en los diarios de mi padre.

Fue el sábado 26 de octubre de 1956 por la tarde, cuando el Orient Express hizo su entrada en la estación con Ana y Elica en su interior mientras Luka las esperaba en el andén con un ramo de doce rosas rojas, una por cada año de separación.

Atrás quedaban largos años de penalidades, peligros y laboriosos esfuerzos por conseguir la reunificación de la familia. La fuerza de su amor logró vencer el odio de los hombres. Elica tenía 12 años y no había visto a su padre, ya que cuando se produjo la separación apenas tenía 4 meses.( Lo relata en su artículo “Así conocí a mi padre”).

Luka les vio cuando el tren todavía se movía.

“Ana sonreía como cuando nos encontrábamos en el club estudiantil Domagoj de Zagreb o en nuestro hogar de recién casados y Elica saludaba con la mano”, recuerda.

Entró en el vagón con sus rosas, se las dio a Ana, y los tres se fundieron en un prolongado abrazo. Empezaba una nueva vida para ellos.

Pocos días después estallaba la rebelión en Hungría que fue duramente reprimida y probablemente Ana no hubiera podido salir de Yugoslavia si hubiera coincidido con esos acontecimientos. La fecha de su salida fue providencial.

Contaré todo esto con más detalle cuando llegue el momento, siguiendo el hilo cronológico de los diarios de mi padre y las anotaciones de mi madre. Como todos conocéis el final de la historia de mis padres no me ha importado “reventarla” con esta pequeña entrada que da un salto adelante de doce años respecto a lo que os vengo contando.

En definitiva, lo que quería es compartir con vosotros que esta es una fecha feliz, que en mi familia celebramos de una forma especialmente entrañable, felicitando a los protagonistas de aquella histórica jornada: Mi madre Ana, mi hermana Elica y mi padre, que ahora lo ve desde el Cielo.

No he querido dejar pasar este día sin dedicarle al menos un pequeño recuerdo en este blog.

 

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