La música en mi casa está unida al recuerdo de mi padre. Con él cantábamos en deliciosas tertulias en las que todo era alegría.  Es cierto, a veces con un punto de añoranza, cuando entonábamos las canciones populares croatas. Pero las que más nos gustaban eran tan humorísticas y divertidas que no apagaban las risas. Las avivaban. Reproduzco aquí una entrada que publiqué en mi blog en inglés (con su traducción) Nos pedían que escribiéramos sobre alguna melodía. A mí me salió este recuerdo de una melodía que nunca olvidaré. Lo público tal y como lo escribí y con su traducción:

He had had a nice tenor voice and he was still madly in love. He had learned many love songs for his wife. Also when a cruel war forcibly separated them for a long time. And of course, when they managed to cross the borders and got together again. He had wandered thru Europe and learned many languages to sing his love.

I was with him in the hospital one sunny morning. He knew he was dying. His blue eyes were closed most of the time. The tv was on, and they were broadcasting the Three Tenors Concert. In a given moment Pavarotti began to sing a Italian song: “Non it scordar di me” .

At the first notes I heard my dad say . “I know this song” . And with his weak voice he began to sing to me :

Don’t forget about me:
My life is tied to you
I love you more and more
In my dream you stay

 

Don’t forget about me
My life is tied to you
There’s always a nest
In my heart for you

Don’t forget about me

Don’t forget about me

It was the last song he sang. He died three days after. The melody still makes me cry. It was daddy telling me goodby. I’ve never forgotten about him. I’ll never forget about him.

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Había tenido una agradable voz de tenor y seguía estando locamente enamorado. Había aprendido muchas canciones de amor para su mujer. También cuando  una cruel guerra les separó por la fuerza durante mucho tiempo. Y, por supuesto, cuando cruzaron las fronteras del odio y se reunieron otra vez. Para entonces él había vagado por Europa y había aprendido muchos idiomas para cantar su amor.

Yo estaba con él en el hospital una mañana soleada. Él sabía que se estaba muriendo. Sus ojos azules estaban cerrados la mayor parte del tiempo. La televisión estaba encendida. Estaban retransmitiendo un concierto de los Tres Tenores. En un momento determinado, Pavarotti empezó a cantar una canción italiana: “Non ti scordar di me”.

Con las primeras notas oí a mi padre decir “yo me se esa canción”.  Y con su débil voz comenzó a cantarme:

No te olvides de mí

Mi vida está unida a ti

Yo te amo cada vez más

En mis sueños permaneces tú

 

No te olvides de mí

Mi vida está unida a ti

Siempre habrá un nido

En mi corazón para ti

No te olvides de mí

No te olvides de mí !

Fue la última canción que cantó. Murió tres días más tarde. La melodía sigue haciéndome llorar. Era papá diciéndome adiós. Por supuesto que no le he olvidado nunca. No le olvidaré nunca.