Reproduzco aquí un poema de mi padre en el que expresa la añoranza por su amado Kotor:

Quisiera ver de nuevo (sólo una vez)
la pequeña mar de mi bahía,
ondeada por el siroco húmedo
e irritante
en espera de las cortinas de lluvias
extendidas entre montaña y montaña
nacidas de la mar.

Quisiera ver de nuevo
cómo se nublan los palacios en las riberas
vacíos como los sueños ajenos,
como la honradez antigua,
como las ingenuas leyendas de los viejos capitanes
de veleros hundidos con sus tesoros.

Quisiera oir de nuevo
cómo callan todas las cosas
menos el viento
y las palmeras que corren en largas filas
sin dejar el suelo.

Quisiera sentir una mano marchita, que antes – mucho antes –
acariciaba las mejillas ardientes
y los mechones castaños
que enmarcaban unos ojos azules
y una joven risa,
para hacer luego la señal de la cruz
en mi frente.

Pero allí, donde había una patria
han herido a muerte mis sueños
en la penumbra de un fuego apagado.

Si alguien aún siente pena
mirando aquellas viejas piedras
de las paredes ennegrecidas de mi casa,
se engaña.

Porque los hombres cotidianos
que se esconden tras de ellas
son almas derrumbadas
en la hora del triunfo.

Luka Brajnović 

Ex Ponto

Pamplona, 1985

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